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Entrevista al embajador de España en China, Rafael Dezcallar: "Las empresas españolas tienen muchas oportunidades en China. Hay camino por recorrer"
5 de junio de 2020

entrevista-amec-rafael-dezcallar-china.jpgamec ha asistido al encuentro con el embajador de España en China, Rafael Dezcallar, organizado por el CEI International Afairs, la Escuela Diplomática de Barcelona. Poco antes de su celebración, nos ha concedido una entrevista para conocer cómo gestiona el país la crisis y el interés que entraña para las empresas españolas. China es una superpotencia tradicionalmente exportadora que desde hace un tiempo ha cambiado su estrategia para poder abastecer también su enorme mercado interno: millones de ciudadanos con cada vez una mayor capacidad de consumo, al tiempo que ha pasado de ser una fábrica de producto de bajo valor añadido a contar con un alto nivel tecnológico.

¿Cómo marcha en China la recuperación post Covid-19? ¿Qué lecciones podemos extraer de China?


El control de la epidemia en China ha avanzado mucho. Es cierto que surgen brotes de vez en cuando. El país mantiene una gran preocupación por no importar casos. Y es por ello que China está cerrada a nivel internacional, y hay muy pocas conexiones aéreas. Existen serios problemas con las personas extranjeras que tenían la residencia en China y que en el momento del estallido de la pandemia se encontraban fuera. Ahora no pueden volver, y desde la embajada española en China estamos trabajando para solucionarlo.

¿La industria se ha recuperado en todos los ámbitos?


La producción está en proceso de recuperación y marcha bien. Ya hace un mes estaba a un 80-85% de su capacidad. Una muestra de la recuperación del país es que su PIB cayó un 6% en el primer trimestre, mientras que se prevé que pueda crecer un 1,2% este año. El problema es que se trata de un país muy exportador y los mercados exteriores están muy débiles. La estrategia del gobierno incide en aumentar el consumo interno, lo que ofrece oportunidades importantes para las empresas españolas.

 

¿Qué sectores de oportunidad para vender pueden encontrar en China las empresas industriales españolas?


España tiene inversiones cuantiosas en China. Allí se encuentran varias fábricas de componentes del sector de la automoción, de energías renovables, y existe una presencia importante en el sector de la moda. Pero hay camino por recorrer. Las empresas españolas tienen muchas oportunidades en el sector de bienes de consumo, transportes, servicios y turismo. También en comercio digital, que se está impulsando muchísimo. Otros ámbitos en los que tenemos mucho que aportar son en la enseñanza, en educación y en el deporte.

¿Cómo marchan las relaciones entre China y España?


Las relaciones entre España y China son relaciones francas, sólidas y positivas. Lo demuestra la visita del presidente Xi Jinping a Madrid en 2018. En esta crisis del coronavirus nos hemos acercado: el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, recibió a la comunidad china para transmitirle su apoyo en un momento muy complicado de la epidemia. El gobierno chino también ha colaborado  para la compra de suministros médicos y sanitarios.

China ha pasado en las últimas dos décadas de país emergente a convertirse en una superpotencia. En estos momentos vemos cómo está desplegando diversas estrategias a nivel geopolítico para lograr ejercer un nuevo dominio. Una de ellas es la nueva Ruta de la Seda, el proyecto político-económico que impulsa el presidente de la República Popular de China, Xi Jinping, para conectar China con Asia del Suroeste, Asia central, Oriente Medio y Europa. ¿Qué papel está jugando la Ruta de la Seda?


Para China la Ruta de la Seda es una forma de proyección global tanto económica como política. En países en vías de desarrollo, especialmente en Asia y África, China está desplegando programas de conectividad e infraestructuras y realizando  importantes inversiones. En definitiva, está reforzando su presencia económica y política en muchos países y reforzando sus vínculos con ellos.

¿Puede ser para Europa una amenaza?


España ha participado en las dos Cumbres de Alto Nivel que se han organizado hasta ahora, con la asistencia del presidente Mariano Rajoy y del Ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell. Se trata de una iniciativa interesante, con oportunidades para nuestras empresas, pero con diversas cuestiones que se deben resolver. Por un lado, hay que asegurar la transparencia de los contratos y su sostenibilidad financiera. En contratos de este tipo deben respetarse los criterios aceptados internacionalmente. Algunos países están asumiendo una deuda excesiva mediante los préstamos que ofrece China. La propia China es consciente del problema y está también tratando de buscar soluciones.

Es sorprendente cómo, mediante esta estrategia, veamos en África tantas referencias a China.


China ha desarrollado fuertemente su presencia en África. Por ejemplo, ha participado en la construcción de un importante ferrocarril que permite unir Addis Abeba, la capital de Etiopía, con el puerto de Yibuti, y en muchas otras infraestructuras. A través de la Ruta de la Seda China ha ganado un protagonismo en el continente que no tenía antes. Pero la Unión Europea también tiene una presencia muy fuerte, que además canaliza en forma de Ayuda Oficial al Desarrollo, no de préstamos.

EUA está intentando evitar que China le arrebate su papel hegemónico mediante la guerra comercial. ¿Esta relación continuará siendo una amenaza para los intercambios a nivel mundial?


La guerra comercial es una guerra política. El papel de China ha cambiado en el mundo, se ha beneficiado mucho de la globalización y de las cadenas comerciales de valor. Hace 20 años el peso de China era del 5% en el PIB mundial y ahora ya representa el 16%. Estados Unidos cuestiona las reglas comerciales internacionales existentes, que han sido muy beneficiosas para China pero no tanto para la economía norteamericana, provocando la salida de empresas y la disminución de los puestos de trabajo. EUA intenta que China abra su mercado, que aplique normas de protección intelectual, que permita la entrada de empresas, que regularice la actuación en las empresas públicas. Sin embargo, al mismo tiempo está poniendo en peligro cuestiones muy importantes como la solidez del sistema multilateral, o implantando medidas proteccionistas... En Europa y en España estamos de acuerdo con la necesidad de una mayor apertura comercial de China, pero no con que quede dañado el sistema multilateral, la globalización, o la Organización Mundial del Comercio.

China también ha ganado en poco tiempo el protagonismo tecnológico y en la carrera por el desarrollo y la implantación de la tecnología 5G.


China ha hecho avances muy importantes en telecomunicaciones, la red 5G, en Inteligencia Artificial... Han creado un entorno digital propio, su Google (Baidu), su WhatsApp (We Chat)... Las plataformas generan una cantidad impresionante de datos y China tiene una capacidad inmensa de manejarlos. Aunque en otros sectores todavía no lo es, en éste es un líder mundial. Para China la tecnología es una vía para asegurar su prosperidad y fortaleza económica. Sanciones como las impuestas por EUA a Huawei son muy preocupantes para el país.

Trump dijo que la compañía es "una amenaza para la seguridad nacional". ¿Cree posible llegar a un acuerdo a nivel internacional para que pueda desplegarse la tecnología 5G?


Es importante tener en cuenta la seguridad en la circulación de los datos. Junto con las ventajas económicas que aporta la tecnología, hay que considerar también las cuestiones de seguridad, también en el despliegue del 5G. La Unión Europea está trabajando en este sentido. Nosotros aspiramos a lograr un consenso dentro de la Unión Europea.

 

 

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