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El contagio por coronavirus en el puesto de trabajo será considerado accidente de trabajo
16 de abril de 2020

Inmersos estas últimas semanas en esta miscelánea de Reales Decretos, Criterios Operativos, etc, el pasado día 7 de abril el Estado complicó aún un poco más la vida al sector productivo. De forma desapercibida, ocurrió lo que literal y coloquialmente, conocemos por “colar un gol”: en el Real Decreto-ley 13/2020, por el que “se adoptan determinadas medidas urgentes en materia de empleo agrario” para regular algo que afecta de forma muy importante a todos los sectores productivos, y no sólo al primario. En su Disposición Final Primera, modifica el Real Decreto-ley 6/2020, confiriendo definitivamente la responsabilidad civil y penal del contagio e infección por coronavirus de los trabajadores al empresario. Al contagio lo considera accidente de trabajo a todos los efectos y no exclusivamente con carácter económico como se detallaba en el Real Decreto-ley 6/2020.

 

Ello, aun siendo una mala noticia para todas nuestras organizaciones empresariales, como mínimo aclara todas aquellas dudas referidas a la consideración de “accidente de trabajo” o “enfermedad profesional” y las repercusiones que implicaba para las coberturas de las pólizas de seguros. Con carácter inmediato, las responsabilidades civiles y penales derivadas del contagio e infección del coronavirus y sus secuelas, se considerarán, mayoritariamente, derivadas de accidente de trabajo, imputables a los empresarios si el sujeto infectado presenta síntomas en el periodo de realización del trabajo por cuenta ajena. La carga de la prueba de que no ha sido contagiado en la empresa durante dicha participación en el puesto de trabajo recae en el empresario, una circunstancia, en la mayoría de los casos, imposible de probar.

 

La buena noticia reside en que la consideración de accidente de trabajo o enfermedad profesional queda ya aclarada, automáticamente, puesto que el propio Decreto considera, el contagio e infección, directamente, como accidente de trabajo. Queda descartada de esta forma la posibilidad de que pueda ser considerada “enfermedad profesional”, como así lo apuntaba el Real Decreto 664/1997, de Agentes Biológicos. Aún vigente y desde hace 13 años desde su aprobación, consideraba el contagio por coronavirus como una “enfermedad profesional”.

 

Así pues, podemos confirmar que las pólizas de seguro, a través de su garantía PATRONAL, sí darán cobertura a las reclamaciones de tipo civil, hasta los límites establecidos en cada póliza, por no considerarse el contagio e infección “enfermedad profesional”.

 

Aun así, ello no exime a los responsables de las organizaciones de las posibles responsabilidades penales que pudieran fundarse, ni a las organizaciones, de los excesos no cubiertos en las pólizas, así como tampoco de los recargos habituales en las prestaciones de la Seguridad Social, que suelen situarse entre el 30-50%, en caso de accidente de trabajo.

 

Cabe decir que ello supondrá, también, un grave perjuicio para los aseguradores. Aún se desconocen las posibles secuelas que la enfermedad pueda comportar, por lo que es previsible que las aseguradoras sean cautas a la hora de ofrecer dicha cobertura. Los costes de la misma se dispararán o bien, en el futuro, incorporarán cláusulas limitativas, bien sea en las pólizas actuales, bien sea en las de nueva contratación. Habrá que estar atentos a dichas posibles variaciones en los contratos.

 

También cabe hacer notar la falta de diligencia del Gobierno del Estado con la implantación de la presente norma, cuando a día de hoy no puede asegurar que las organizaciones accedan al suministro de los recursos necesarios para la prevención de la seguridad e higiene de los trabajadores (EPI).

 

Por último, recordar que, aunque el Real Decreto 13/2020 acaba confirmando la interpretación de “responsabilidad objetiva”, en caso de supuesto contagio e infección en el puesto de trabajo como confirma el resto de normativa laboral, no debemos olvidar la necesidad de reforzar la diligencia, como responsables de las organizaciones, en el cumplimiento estricto de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, por acción directa, o por acción indirecta, siendo escrupulosamente exigentes con el servicio de Prevención de Riesgos Laborales en el cumplimiento de su cometido.

 

También deberemos implicar a los trabajadores en la concienciación de la situación, haciéndoles copartícipes del cumplimiento estricto de les medidas de seguridad e higiene, para lo cual deberá implicárseles en la formación necesaria para tal fin.

Òscar Rodríguez. Risk Manager de Grupo PACC
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