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¿Qué podemos hacer para paliar el shock del comercio internacional?
19 de marzo de 2020

Desde el inicio de la crisis del Covid-19 en China, hemos estado presenciando un goteo de obstáculos y problemas que se presentaban al comercio internacional y a las cadenas globales de producción.  

 

En una primera faseel confinamiento de la población en regiones chinas y las restricciones a la movilidad para su regreso a los lugares de trabajo tuvo repercusiones directas sobre la producción del gigante asiático y, posteriormente, sobre el aprovisionamiento de nuestras empresas de muchos insumos proveniente de ese país. 

 

A esto hubo que añadir la cancelación o aplazamiento de ferias comerciales en Asia (antes que el Mobile World Congress), así como de viajes comerciales al continente asiático. Con la llegada de la crisis a Europa, el calendario ferial, normalmente activo entre marzo y mayo, se concentra ahora especialmente en julio, septiembre y octubre. 

 

Ante las dificultades que están experimentando muchas empresas para hacer frente a la producciónlas cadenas de valor “locales” también han empezado a romperse. Aunque las medidas establecidas en todos los países no restringen el comercio de bienes y servicios, éste se está viendo fuertemente limitado por diversas razones: 

 

  • La exportación de muchos servicios – turismo, consultoría, formación, servicios de arquitectura o ingeniería – depende de la movilidad de personas. Sin ésta, estos servicios no se pueden vender en el exterior. 
  • Una buena parte de la mercancía se mueve por avión, y en muchos casos en la bodega de los aviones de pasajerosEliminado el movimiento de personas, se reducen o eliminan los vuelos, con lo que se reducen las posibilidades logísticas.  
  • Los documentos relacionados con la exportación, como pueden ser las confirmaciones de cartas de crédito, también viajan por avión, a través de las compañías de mensajerías, que también utilizan los vuelos de pasajeroscon lo que también se reducen las posibilidades. Además, muchas veces es necesario el visado por parte de las Embajadas de algunos documentos, y en muchos casos éstas están actualmente cerradas. 

 

¿Qué podemos hacer ante esta situación? ¿Qué soluciones a corto plazo podemos buscar? ¿Qué cambiará y se mantendrá después de la crisis? A continuación, algunas estrategias que ya están siguiendo algunas empresas: 

 

  • Ante la ruptura de las cadenas de aprovisionamiento, diversificación de fuentes y reshoring de algunos procesos. No es una solución fácil, que pueda establecerse de manera ágil y a corto plazo, pero esta crisis a buen seguro cambiará estrategias excesivamente basadas en la reducción de costes, como el justin-time o la localización competitiva de la cadena de valor. 
  • Aceleración del proceso de desmaterialización del comercio. Para muchos productos, el movimiento de mercancías puede ser sustituido por el envío de planos y diseños online para su producción cerca cliente. 
  • El uso de canales telemáticos para la prestación de servicios como la formación o la consultoría. En los primeros días del confinamiento se ha demostrado que muchas reuniones presenciales son prescindibles, y cada vez más entidades de formación y capacitación están lanzando modelos digitales de formación, lo que multiplica su capacidad de internacionalización. Además, se está poniendo en evidencia el potencial de modelos de negocio como el turismo virtual, el consumo digital de productos culturales como libros o conciertos o la realización de actividades culturales “caseras” con un enorme impacto en todo el mundo. 
  • El cambio de objetivos en cuanto a mercados. Algunas empresas están actualmente reenfocando sus estrategias de desarrollo de negocios hacia los países menos afectados por el virus, que ofrecen un mayor potencial a corto plazo. 
  • El uso de canales de promoción digital. Ante la incertidumbre de las ferias presenciales, marketplaces digitales. Ante la imposibilidad de viajes comerciales, reuniones telemáticas. 
  • Con suma cautela, ante la dificultad de movimiento de algunos documentos, asunción de mayores riesgos. Por ejemplo, si se dificultan los movimientos de documentos relacionados con las cartas de crédito, banco, exportador o importador pueden asumir un mayor riesgo y mantener viable la operación. De la misma manera, ante la dificultad de obtener determinados visados, el comprador o la administración del país receptor de la exportación, podría confiar en la veracidad del documento, para poder viabilizar la operación. 

 

Algunas de estas soluciones parecen imposibles, otras difíciles y otras obvias. Lo que es seguro es que, en los próximos días, semanas y meses, veremos cambios importantes en la manera de hacer negocios internacionales. Las empresas más ágiles, que sean capaces de anticipar soluciones y ponerlas en prácticas, son las que saldrán reforzadas de esta crisis.

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