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Alerta semanal del observatorio sobre el covid-19 (30 de marzo)
30 de marzo de 2020

La industria española resiste pese al contexto de incertidumbre y el cese de toda actividad no esencial. Mientras, la Unión Europea muestra descoordinación para paliar los efectos de la crisis y EEUU pierde la oportunidad de liderar la lucha internacional contra la pandemia.

Visita también nuestra página especial dedicada a todas las novedades sobre el Covid-19.

 

Susana Gonzalez Ruiz
Observatorio amec

 

 

Impacto sobre la economía mundial

Esta semana hemos visto como el FMI, a través de su presidenta, manifestaba la evidencia de que hemos entrado en una recesión, tan mala o peor que en 2009, aplazando las perspectivas de recuperación para 2021.

Por su parte, en su último análisis actualizado, la UNCTAD reconoce que el impacto de la pandemia será peor de lo previsto anteriormente. En su actualización de previsión de ingresos de las 5.000 mayores multinacionales, el 80% ha realizado revisiones a la baja. No obstante, los datos varían en función de la región. Así, mientras que en los países desarrollados se prevé un descenso del -35%, África y Latinoamérica presentan los descensos más moderados.

 

 

Según la OCDE, la mayor parte de este impacto se centrará en el comercio, los servicios profesionales e inmobiliarios, el turismo, la restauración y el ocio. La afectación sobre la industria, a excepción del sector del automóvil, está siendo menor, al ser menos intensiva en mano de obra y estar menos expuesta a las restricciones sanitarias.

 

 

 

Cooperación: la vacuna para superar esta crisis

Pese a todos los datos negativos, el mensaje positivo es que, a diferencia de otras crisis, el freno actual de la demanda y la oferta que sufren las economías no se debe a un daño estructural sobre la capacidad productiva.

 

Se trata de una crisis transitoria de la economía de la que, como se observa ya en China, podemos recuperarnos con relativa rapidez. En esta ocasión, además, ha habido una respuesta inmediata por parte de los Estados y los principales organismos internacionales para proteger a las empresas y los trabajadores.

 

No obstante, la capacidad de recuperación dependerá de dos factores: la severidad, duración y extensión de la pandemia, y la adopción de medidas económicas con capacidad suficiente para evitar que los problemas de liquidez se conviertan en un problema de solvencia, dando lugar a una ola de quiebras y despidos.

 

Para controlar estos dos factores se requiere la misma fórmula: cooperación. Lamentablemente, la crisis del Covid-19 tiene lugar en un contexto generalizado de desconfianza entre países, aumento del proteccionismo y auge de movimientos populistas anti-globalización.

 

En un duro artículo, el ex primer ministro del Reino Unido, Gordon Brown, criticaba la poca capacidad por parte de las grandes potencias de compartir y aprender mutuamente de las medidas adoptadas para contener la epidemia.

Esta falta de cooperación también la hemos visto dentro de la Unión Europea. En una misma semana, la Comisión Europea ha tenido que solicitar a los Estados la creación inmediata de “carriles verdes” para no obstaculizar el transporte de mercancías, ha establecido un sistema para el control de la IED por parte de terceros países en la Unión y ha habido acusaciones de despilfarro presupuestario hacia algunos Miembros.

 

Sin cooperación en las políticas económicas, se destruirán negocios y empleos y la crisis se enquistará. Es más, perderemos la confianza de los ciudadanos respecto a los Estados, los gobiernos, el multilateralismo y la globalización.

 

ESPAÑA: LA INDUSTRIA RESISTE PESE A LA INCERTIDUMBRE

A la espera de la publicación del Índice de Gestores de Compras (PMI) manufacturero para España, los últimos datos compuestos para la Zona Euro de IHS Markit evidencian que Italia y España son, en este momento, los países más afectados de Europa por el impacto económico del Covid-19. No obstante, es previsible que, al igual que para el conjunto de la región, la industria manufacturera sea la que mejor resista esta situación.

 

 

El menor grado de afectación en la industria también se ve apoyado por los resultados de las conversaciones que desde amec hemos mantenido con nuestros miembros, donde se aprecia que la mayoría de las empresas habían podido mantener su actividad, aunque con dificultades.

 

La repercusión ha variado en función de los sectores y del grado de internacionalización de las empresas. Aunque la mayoría ha experimentado una caída de nuevos pedidos y prevé una bajada de los ingresos, las empresas del sector de tecnología para la alimentación, por ejemplo, continúan a un nivel similar.

 

No obstante, además del impacto directo sobre la producción, la industria se enfrenta a la incertidumbre generada por los mensajes contradictorios por parte de las administraciones, viendo cómo algunos distribuidores con servicio de reparación habían tenido que cerrar y temiendo el cierre de toda actividad de producción no esencial, como había sucedido en Italia.

 

Adelantándonos a lo que ha acabado sucediendo, amec transmitió al Gobierno una carta en la solicitaba tener en cuenta la importancia estratégica de los sectores que dan apoyo a las actividades esenciales, de los cuales dependen para su funcionamiento.

 

Tras la orden de cese de toda actividad productiva no esencial (que no se pueda hacer de forma telemática desde casa), habrá que ver cuáles son las repercusiones para la industria. En este contexto incierto, dos cosas parecen claras. La primera es que las empresas con mayor nivel de digitalización y automatización de sus procesos productivos notaran menos el frenazo. En segundo lugar, que aquellas con capacidad productiva fuera de España tendrán mayores posibilidades de continuar su actividad. Sin duda, todos vamos a extraer importantes lecciones.

 

 

Estados Unidos: falta liderazgo internacional

Cuando EEUU se convierte en la nación con mayor número de casos de Covid-19todos aguantamos la respiración. Para los sectores representados por amec, este país fue el segundo mayor destino de las exportaciones en 2019, es uno de los mercados con mayor número de filiales por parte de sus miembros y el mercado que despierta mayor interés para llevar a cabo su actividad internacional.

 

 

Aunque se ha logrado un acuerdo para inyectar el paquete de ayudas más grande en la historia de Estados Unidos, la descoordinación entre los diferentes Estados, los problemas en las cadenas internas de suministro y la propuesta del Presidente Trump de volver a la normalidad en Semana Santa, generan intranquilidad.

 

Sólo hay que observar la imagen de la firma por la que se obliga a General Motors a fabricar respiradores para entender que en algunos círculos aún no han comprendido la gravedad de la situación. Esto sería impensable en Europa.

 

Ya en el mes de febrero, el sector manufacturero de EEUU registró el deterioro más rápido de las condiciones de operación desde la crisis financiera, según registra el PMI compuesto más reciente de IHS Markit, a causa de la debilidad de la demanda, la pérdida de exportaciones y la escasez de la oferta.

 

Pero la crisis del Covid-19 puede generar otras pérdidas, además de las económicas. La falta de liderazgo global por parte de EEUU para responder a la grave situación a la que se enfrenta la mayoría de países está poniendo en evidencia que ya no es la potencia de hace una década.

 

El espacio que ha dejado vacío lo está intentando ocupar China, que después de unos meses de grave descrédito por la pésima gestión inicial de la epidemia, está desplegando una impresionante campaña publicitaria de limpieza de imagen.

China no sólo está demostrando una extraordinaria capacidad de resiliencia, mostrando cómo la población vuelve a las tiendas y las fábricas se ponen a trabajar, sino que fue el primero en prestar ayuda a Italia mediante equipos médicos y de protección.

 

Aumenta la preocupación respecto a los países en desarrollo

Aunque hasta el momento los países emergentes y en desarrollo parecen estar menos expuestos a la pandemia, ciertos aspectos generan preocupación.

 

Estos países no cuentan con sistemas sanitarios con capacidad suficiente para responder a la escalada de contagios que hemos visto en Europa. Tampoco cuentan con sistemas de apoyo económico para las empresas y los trabajadores. En muchos de estos países, confinar la población en sus hogares, significa dejarla sin ingresos para sobrevivir.

 

En Latinoamérica, los líderes de México y Brasil parecen sentirse inmunes al Covid-19. No obstante, las medidas de restricción en las fronteras acabarán afectando sectores clave como el turismo, que proporciona flujos críticos de divisas. Como declaraba la presidenta del FMI, desde el inicio de la crisis, los inversores ya han retirado 83.000 millones de dólares de los mercados emergentes, la mayor salida de capitales jamás registrada.

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