Logo AMEC
Artículos de expertos
Exportando a las duras y a las maduras
3 de mayo de 2016

Exportando a las duras y a las maduras


Tras un primer trimestre marcado por los vaivenes de los mercados financieros, por las noticias preocupantes de las economías emergentes y por la incertidumbre política en nuestro país, puede resultar algo extraño advertir sobre los peligros de la complacencia. Pero la realidad es que, pese a todo, hay motivos para seguir siendo optimistas. Y, como ya deberíamos saber, la línea que separa el optimismo de la complacencia es extremadamente fina.

Nuestra economía sigue volando impulsada por vientos de cola muy significativos. La debilidad del euro favorece las exportaciones mientras que el crudo barato y los bajos tipos de interés están generando efectos muy positivos sobre el consumo y la inversión internos. Las políticas fiscales europeas se están haciendo más favorables al crecimiento y las medidas expansivas del BCE han puesto ya el foco en trasladar la facilidad de acceso al crédito a la economía real.

Pero no todo son influencias externas. Nuestro país se beneficia de las reformas emprendidas y, sobre todo, del gran esfuerzo compartido que nos ha permitido recuperar nuestra competitividad-precio. Un aspecto en el que el sector exterior ha abierto el camino con una desempeño nunca visto en el pasado.

Con estos mimbres, y salvo que se produjera algún shock tan negativo como inesperado, lo más probable es que 2016 vuelva a ser un año de crecimiento económico. Eso es lo que nos obliga a advertir sobre el peligro de la complacencia, más tentadora incluso cuando ni siquiera las sucesivas marejadas parecen alterar el rumbo positivo de nuestra economía.

Y es que queda mucho por hacer para asegurar que estas buenas previsiones a corto plazo se conviertan en un crecimiento estable, sostenido y suficientemente dinámico en el medio y largo plazo. La consecución de ese objetivo conlleva una larga lista de tareas tanto para el sector público como para el privado.

En cuanto al primero son necesarias más reformas de carácter estructural que nos permitan mejorar nuestro crecimiento potencial, que refuercen el marco institucional, que reduzcan las trabas burocráticas o que garanticen la sostenibilidad y la solidez del sistema de protección social. Y, por supuesto, que permitan atajar de una vez por todas la insoportable lacra de la corrupción.

El sector público tiene también deberes concretos en cuanto al sector exterior. España debe promover su protagonismo en la Unión Europea abogando por una posición cada vez más abierta frente al comercio internacional. Como país, necesitamos que las políticas de promoción de nuestras exportaciones y de la presencia de las empresas españolas en el exterior continúen y se potencien de una manera inteligente sea cual sea finalmente el Gobierno.

Pero la iniciativa más necesaria es la del sector privado, la de un tejido empresarial que debería seguir considerando la presencia en mercados exteriores como una prioridad estratégica en un momento en que la mezcla de incertidumbre en cuanto a la economía internacional y de recuperación de la demanda interna podría reavivar la tentación de volverse de nuevo hacia dentro, hacia el mercado doméstico.

Sería un error. Alegrémonos de la creación de empleo, aprovechemos el tirón de la demanda interna, pero no olvidemos las lecciones de nuestra historia reciente. Hay que seguir poniendo el necesario énfasis en los mercados exteriores.

  1.  Porque son una fuente de demanda para nuestros productos que en el largo plazo será más estable y quizás más dinámica que la interna.

  2. Porque apostando por competir a nivel global nuestras empresas se ven forzadas a maximizar su eficiencia y a poner a prueba su capacidad de innovación, factores ambos cruciales para el crecimiento futuro del país.

  3. Porque necesitamos unas exportaciones suficientemente fuertes si queremos garantizar la sostenibilidad a largo plazo de nuestro elevadísimo nivel de endeudamiento externo.


 

Nuestro sector exterior goza ahora de buena salud. Una salud que paradójicamente tiene su origen en la peor crisis económica de la historia reciente de nuestro país. Pero más paradójico sería que la recuperación nos hiciera dormirnos en los laureles y retroceder en lo conseguido. Exportar es una de las mejores maneras de no caer en la complacencia.

 

Álvaro Sanmartín
Chief Economist de Grant Thornton y fundador de Alinea Global
partners de amec

Galería de imágenes

  • PLAN-INTERNACIONALIZACION-ASCON
© 2020 amec | Gran Via de les Corts Catalanes 684, Pral. 08010 Barcelona
  • BforPlanet.jpg
  • TheGlobalCompact.jpg
  • ITMA.jpg
  • Exportarparacrecer.jpg
  • icca.jpg
  • UNE.jpg