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Alerta semanal del Observatorio sobre la COVID-19 (14 de abril)
14 de abril de 2020

¿Cómo evaluamos el impacto de contextos altamente inestables? ¿La crisis de la Covid-19 ha favorecido un incremento de las medidas proteccionistas? ¿Cómo está reaccionando la industria ante esta nueva situación?

Visita también nuestra página especial dedicada a todas las novedades sobre el Covid-19.

 

Susana Gonzalez Ruiz
Observatorio amec

 

Perspectivas económicas y comerciales

Esta semana, el FMI ha anunciado las peores secuelas económicas desde la Gran Depresión. El organismo internacional proyecta que el crecimiento económico descenderá a -3% y más de 170 países experimentarán un crecimiento negativo en 2020, pero si la pandemia se disipa en el segundo semestre del año, sería posible una recuperación parcial en 2021.

 

 

No cabe duda de que, para avanzar en un entorno de cambios rápidos, donde la niebla no deja ver más allá de nuestras narices, se requiere tanto la previsión a corto plazo (nowcasting) como a largo plazo (forecasting). No obstante, si nos centrarnos demasiado en reconocer el terreno que pisamos podríamos no advertir posibles faros. Por otro lado, si pretendemos saber cómo evolucionará el trayecto nos veremos obligados a rehacer nuestros cálculos a cada paso, incrementando así la incertidumbre.

 

Un informe especial de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) sobre los efectos de la Covid-19 en la región ejemplifica perfectamente el último caso, con un gráfico en el que se muestra cómo la previsión de crecimiento mundial se ha tenido que reajustar en cuestión de semanas. En contextos como el actual, es más útil pensar en escenarios.

 

 

En este sentido, la OMC baraja varios escenarios a partir de los cuales prevé una caída del comercio mundial entre el 13% y 32% en 2020. En un escenario relativamente optimista, la recuperación del comercio comenzaría en la segunda mitad de 2020, y en un escenario más pesimista, con un declive inicial más pronunciado, la recuperación sería más prolongada e incompleta.

 

 

¿Una oleada de proteccionismo?

Uno de los miedos respecto a las consecuencias de la crisis de la Covid-19 es que sirva como coartada para acelerar la tendencia proteccionista que se había detectado en los últimos años, bajo el paraguas de la seguridad nacional. Pese a todo, cierto grado de proteccionismo será inevitable, ya que los países –al igual que las empresas– están reevaluando qué bienes deben producirse localmente.

 

Analizando los anuncios de aplicación de intervenciones “dañinas” para el comercio de bienes de la base de datos de Global Trade Alert, entre el 1 de enero y el 7 de abril, 54 países han anunciado límites a la exportación de suministros médicos, principalmente desde marzo. También se detecta limitaciones sobre alimentos básicos, como el arroz o el azúcar, pese a no relacionarse explícitamente con la Covid-19.

 

 

Tristemente, la Unión Europea han tenido una notable contribución a esta situación, aunque entre los países que han anunciado mayor número de intervenciones relacionadas con la Covid-19 nos encontramos con sospechosos habituales, como India y Turquía. Tendremos que esperar a ver cómo evoluciona el mes de abril para saber si esta tendencia se mantiene.

 

La industria, pendiente del consumidor final

Aunque la crisis está golpeando más abruptamente en sectores caracterizados por complejas cadenas de valor, particularmente en productos electrónicos y automotrices, se espera que los sectores manufactureros vean un cambio a mejor poco después del final de las medidas de emergencia.

 

No obstante, la caída de la demanda por parte de los consumidores acabará repercutiendo sobre la producción industrial. Por ello, es importante que las empresas industriales estén también pendientes del comportamiento de la demanda final para ajustar su estrategia. De hecho, el Observatorio amec está detectando un reciente interés por parte de las empresas industriales por diversificar su oferta hacia los sectores más resilientes.

 

Algo de esto podemos vislumbrar en el desglose de datos para los sectores de servicios al consumidor que ofrece IHS Markit. Los sectores con peor desempeño están siendo los hoteles, restaurantes, medios de comunicación y actividades recreativas. Por el contrario, los sectores de alimentación y bebidas, farmacéutico, químico o papel son aquellos donde el golpe se deja sentir menos.

 

 

 

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