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Un tsunami llamado Covid-19: materias primas e inflación
11 de mayo de 2021

Además de las repercusiones sobre la salud, la pandemia ha afectado los ámbitos económico, social y logístico a nivel internacional. Estos cuatro ámbitos están profundamente interrelacionados entre ellos, influyéndose mutuamente, cada uno a su propio ritmo.

 

El resultado de esta confluencia de factores es un fenómeno emergente difícil de predecir en sus detalles y que está extendiendo su influencia en el tiempo y en múltiples aspectos. Esto es lo que explica la situación actual de escasez de materias primas y la inflación de precios.

En este momento, están confluyendo diversos aspectos.

 

1. Escasez de transporte

A nivel logístico, continuamos con la falta de contenedores disponibles y la congestión en algunos de los principales puertos del mundo, que se ha traducido en una escasez de transporte global y una prolongación de los plazos de entrega. Esta escasez de transporte ha derivado en un incremento de los precios del transporte marítimo y la falta de insumos necesarios para que las empresas recuperen su ritmo normal de producción.

 

2. Escasez de materias primas

Respecto a las materias primas, además de tener que lidiar con las mismas dificultades logísticas del resto de mercados, otros elementos, de índole meteorológica en algunos países y las restricciones que aún existen por la pandemia en otros, han ocasionado una escasez de oferta a nivel global, como en el caso de los plásticos o el cobre. Su consecuencia se traduce, nuevamente, en un aumento de los precios.

 

3. Incremento de la demanda

Paralelamente, la progresiva, aunque lenta, desescalada en las restricciones a la movilidad y la recuperación de la actividad económica en muchos países, juntamente con la inyección de estímulos económicos directos a los hogares por parte de algunos gobiernos, ha impulsado la demanda. Esto ha disparado el gasto por parte de los ciudadanos y ha llevado a un incremento de los nuevos pedidos.

 

4. Producción inhibida

Por el momento, muchos productores están cubriendo las ventas con las existencias de productos terminados en sus almacenes o intentan ampliar la capacidad mediante la contratación de personal adicional. No obstante, nos encontramos en un contexto de desequilibrio entre oferta y demanda, con un sector productivo por debajo de su capacidad real que no puede hacer frente al incremento de la demanda.

 

5. Incremento de costos

Este desequilibrio está trasladándose a un aumento de los precios, especialmente los bienes de consumo y los bienes de inversión, como la maquinaria. El aumento de los costos de los insumos está siendo transferido a los clientes, llevando a una tasa de inflación de los precios de producción al alza, especialmente en EE.UU., Reino Unido, Brasil y China.

 

¿Hasta cuándo?

Vemos, pues, cómo los efectos de la pandemia surgida a inicios de 2020 continúan extendiéndose como ondas expansivas que interactúan entre ellas, amplificándose, anulándose o cambiando de rumbo. En este tipo de contextos, la estabilización en determinados ámbitos, momentos y lugares, no es garantía alguna de que la situación va a permanecer así en las próximas semanas. Las aguas continúan revueltas y no es posible saber cuándo o cómo nos va a afectar.  

 

Por ahora, el escenario base con el que se trabaja es que hasta después del verano no se alcanzará un equilibrio entre oferta y demanda, apoyado en parte por el cambio del patrón de la demanda de bienes a servicios, a medida que la pandemia remite, y se resuelven las interrupciones logísticas.

 


 

Susana Gonzalez Ruiz

Observatorio amec

sgonzalez@amec.es

 

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