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La industria textil se reinventa para evitar la sobreproducción
11 de enero de 2020

Hasta un 40% de las prendas de vestir no se venden al precio total, sino con algún tipo de descuento. Muchas no llegan a ser vendidas nunca. Esta es una de las consecuencias de la sobreproducción: generación de grandes stocks a los que es difícil dar salida.

 

Retorno a la producción local

Para reducir los riesgos de la sobreproducción, grandes marcas están trasladando su producción a empresas locales, gracias a las cuales reducen el tiempo de fabricación hasta a un mes, con la ventaja añadida de poder ir modulando la producción en función de las necesidades.

 

La tendencia de fabricar local, que empezaba a despuntar antes de la pandemia, ahora se ha visto potenciada y empresas del norte de Europa que antes fabricaban enteramente en China han trasladado su producción a España. A diferencia de los países asiáticos, donde solo se aceptan series de gran tirada, los fabricantes españoles pueden trabajar con series más pequeñas.

 

Exigencias medioambientales y sociales

A las necesidades puramente productivas se le suman las exigencias de los consumidores, cada vez más concienciados, conscientes de que la sobreproducción textil es una de las principales causas del cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la explotación infantil. Ahora el consumidor está dispuesto a pagar más si se le garantiza una trazabilidad que corrobore unos procesos menos intensivos en emisiones de carbono y más respetuosos con las condiciones humanas de trabajo.

 

Las empresas también tienen que responder a las exigencias de tipo legal. Sin ir más lejos, en 2025 la Directiva Europea de Residuos obligará a las marcas a pagar por los residuos textiles que pongan en el mercado. Esta directiva se engloba dentro del Plan de Acción de Economía Circular impulsado por la Comisión Europea y forzará a las empresas a conseguir la etiqueta de economía circular. Si se vende local se debe producir local, o pagar en función de lo lejos que se traslade la producción, la huella ecológica, las materias primeras utilizadas, etc.

 

IA para evitar la sobreproducción

La producción local no es el único mecanismo para evitar la sobreproducción. La industria textil está apostando fuerte por la inteligencia artificial (IA) y el análisis avanzado, uniendo equipos de diseño, producción, ventas y marketing para mejorar la eficiencia de sus procesos. De un extremo a otro, se intenta flexibilizar la cadena de suministro y asegurar las ventas.

Se estima que la inteligencia artificial puede reducir los errores de pronóstico hasta en un 50%, así como reducir el inventario total en un 20-50%. Mediante herramientas de IA se puede predecir una próxima tendencia y calcular la cantidad a producir.

 

De este modo se optimiza la oferta, ajustándola a la demanda, marcando así un cambio de paradigma. El resultado son inventarios más pequeños y más flexibilidad operativa. Producir solo los productos adecuados, en las cuantidades justas y colocarlos en el sitio indicado.

 

Aumento de plataformas de segunda mano

Finalmente, otro instrumento cada vez más utilizado por las marcas textiles para subirse al carro de la circularidad es la participación en (o incluso creación de) plataformas de compraventa de productos de segunda mano. La consolidación del e-commerce y el cambio en el comportamiento de muchos consumidores, que de forma habitual ya compran productos de segunda mano más asequibles, está empujando a las marcas a invertir en este tipo de espacios, dónde consumidor y empresa interactúan.

 

Se trata, además, de un elemento de circularidad muy potente si la propia marca favorece la reutilización de sus productos. Algunos ejemplos de plataformas de e-commerce de segunda mano son “Worn Wear” (Patagonia) o COS Resell (grupo H&M). Este tipo de plataformas ha llegado incluso al mercado de prendas de lujo, de la mano de Vestiaire Collective.

 

Aunque para implementar este tipo de estrategias es necesaria una inversión importante, estudios afirman que hasta el 55% de todas las medidas que existen para reducir emisiones están ahorrando dinero a la industria textil.

 


 

Gerard Vallès

Observatorio amec

gvalles@amec.es

 

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