Logo AMEC
Noticias
Colombia en la encrucijada
5 de julio de 2022

Con la reciente victoria de Gustavo Petro en las elecciones presidenciales colombianas ya serán diez los países latinoamericanos con gobiernos de izquierdas, y podrían ser once si Lula ganara las próximas elecciones brasileñas. No obstante, existen notables diferencias entre ellos. Así, no se pueden comparar gobiernos con déficits democráticos como los de Venezuela, Cuba o Nicaragua, con los de una izquierda más tradicional en el continente como los de Honduras, Bolivia y Argentina. También está por ver si es cierto que el gobierno de Boric en Chile y el de Petro en Colombia se desmarcan de estas tendencias como han declarado, y presentan una “nueva izquierda" del siglo XXI, donde la defensa del medio ambiente adquiere una especial importancia.

 

En todo caso, la situación económica que deben gestionar estos gobiernos es compleja. A diferencia de la oleada de gobiernos de izquierdas de hace dos décadas, difícilmente América Latina podrá aprovechar al máximo el boom de los precios de las materias primas para promover políticas expansivas, como sí lo pudieron hacer entre 2000 y 2014. Y es que el escenario es bien distinto. Ahora, con la guerra en Europa y una inflación desbocada, un encarecimiento del crédito y claras señales de enfriamiento de la economía global, las economías latinoamericanas lo tendrán más difícil para aprovechar el alza de precio de las materias primas, apalancando su crecimiento sobre ello para desarrollar políticas de lucha contra la desigualdad.

 

El caso de Colombia, y las intenciones declaradas del presidente electo respecto a su modelo económico, es especialmente relevante. En su web de campaña presidencial Petro indica que basa su modelo económico en realizar “transformaciones de fondo para enfrentar la emergencia por cambio climático y la pérdida de biodiversidad. Esto implica transitar hacia una economía productiva basada en el respeto a la naturaleza, dejando atrás la dependencia exclusiva del modelo extractivista y democratizando el uso de energías limpias para generar capacidades nacionales que nos permitan enfrentar los efectos del cambio climático y contribuir con ello a superar la crisis ambiental global que pone en juego la vida y la pervivencia de la especie humana”. No son pocos los expertos que plantean dudas sobre estas intenciones programáticas, ya que el petróleo es la fuente principal de los ingresos del Estado colombiano.

 

Superar el modelo extractivista y avanzar hacia una economía productiva implica, entre otras cosas, buscar alternativas de fuentes de ingresos que sustituyan a los minero-petroleros. La apuesta por el turismo sostenible figura entre uno de los principales retos, lo que puede generar nuevas oportunidades para empresas del sector de la construcción y de los servicios al turismo. Asimismo, el programa contempla una diversificación productiva, con un apoyo de la industria nacional, subiendo aranceles y revisando algunos tratados de libre comercio. La soberanía alimentaria es uno de los ejes fundamentales del programa de Petro, con lo que seguro que la apuesta por la industria agroalimentaria será fuerte. Esto puede significar una pérdida de posiciones para empresas europeas de productos acabados, pero en cambio seguramente aportará nuevos nichos de oportunidad para empresas de tecnología y maquinaria agrícola, alimentaria y del envase y embalaje.

 

Las grandes dudas surgen en el terreno fiscal. Petro propone aumentar la recaudación vía eliminación de múltiples deducciones, sin incrementar los impuestos a las empresas. No está claro que estos nuevos ingresos vayan a compensar la pérdida de los provenientes del petróleo, así como que puedan financiar el enorme gasto público previsto para luchar contra la desigualdad.

 

En definitiva, aun con el cambio de gobierno, con 51 millones de habitantes, Colombia seguirá siendo un actor relevante en la economía latinoamericana. Las primeras señales del presidente electo en cuanto a la búsqueda de la estabilidad política han sido una llamada al diálogo y la concertación nacional, que ha sido acogida positivamente por el máximo representante ideológico de la derecha, el expresidente Uribe.

 

Por otra parte, las señales en el terreno económico también denotan prudencia y moderación. Los nombres que están sonando para el gabinete ministerial que está conformando así lo indican, y economistas de diferentes tendencias afirman que su programa acierta con el diagnóstico sobre la necesidad de diversificación económica. El debate está en si las soluciones propuestas serán o no las adecuadas.

 

Por último, Petro es un gran conocedor de España y la toma como ejemplo en algunos temas. Esto debería ser aprovechado por nuestra Administración para facilitar el camino para las empresas españolas. En agosto se producirá la toma de posición del nuevo presidente. Habrá que estar muy atentos a las primeras decisiones del gobierno.

 

DiegoGuri.jpg

Diego Guri. Subdirector de amec
© 2022 amec | Gran Via de les Corts Catalanes 684, Pral. 08010 Barcelona
  • BforPlanet.jpg
  • TheGlobalCompact.jpg
  • ITMA.jpg
  • Exportarparacrecer.jpg
  • icca.jpg
  • UNE.jpg
  • Segell Agents internacionalització compacte.png
  • Logo ACCIÓ integrat vertical CAT 004.png