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Entrevista al embajador de España en Bangladesh: "El país valora la tecnología europea, y la española es la más competitiva"
7 de octubre de 2021

Miembro de la Carrera Diplomática desde 1988 y licenciado en Derecho, el embajador de España en Bangladesh, Francisco de Asís Benítez Salas, ha estado destinado a las embajadas en Arabia Saudí, Zibabue, Siria, Japón, Tailandia, Seúl y Guinea-Conakry. También ha ocupado cargos en el Ministerio de Asuntos Exteriores y en Pesidencia del Gobierno. Al frente actualmente de la embajada en Bangladesh, nos recibe antes de protagonizar un encuentro con empresas organizado por la Escuela Diplomática de Barcelona y nos cuenta las oportunidades que pueden encontrar nuestros miembros y nuestra industria en el país, en el que se valora especialmente la tecnología europea. 

 

embajador-bangladesh

 

Bangladesh es una gran democracia, sin paro, pero con una inflación muy elevada. Ha experimentado un grandísimo crecimiento, superior al 7,5% en 2019. ¿Cómo ha afrontado la pandemia? ¿Ha impactado sobre la marcha de las empresas y la economía?

La economía sigue su marcha pese a las circunstancias adversas. En el escenario de pandemia, el país ha mantenido un ritmo de crecimiento económico de entre el 3% y el 5%. Ha conseguido así no solo mantenerse, sino seguir creciendo de forma muy considerable. En los próximos años está previsto que el PIB de Bangladesh siga creciendo entre el 6% y el 8%. Aun así, se trata de un país con problemas de subdesarrollo y pobreza. 

 

¿Cuál es la explicación de este crecimiento?

La primera ministra Sheikh Hasina, en su tercer mandato ya que ocupa el cargo desde 2009, ha optado por la estabilidad, tomando decisiones muy razonables en política económica. Pero la de Bangladesh sigue siendo una economía muy poco diversificada. El motor de crecimiento son las exportaciones de ropa confeccionada y las remesas de bangladesíes en el exterior.

 

Su relación comercial con España se basa claramente en el textil: exportamos al país maquinaria textil y colorantes relacionados con el textil y compramos ropa ya confeccionada, hasta el punto de que podría decirse que Bangladesh es la fábrica textil de España. ¿Existe recorrido o ya se trata de un sector muy maduro? 

Esta estrecha relación en el sector textil funciona muy bien. Ahora bien: las empresas españolas lo que hacen es subcontratar la fabricación a empresas de Bangladesh, sin que exista un vínculo jurídico. Fabrican aquí, pero no invierten. Es una relación a la vez un tanto frágil porque las empresas españolas cuando quieran pueden marchar a cualquier otra parte. 

 

¿Existen oportunidades en otros sectores?

Bangladesh es un país en pleno crecimiento, con una clase empresarial muy activa y bien conectada. Existen, por tanto, muchísimas oportunidades. La primera de ellas es en infraestructuras. El país se ha embarcado en un gran plan que prevé en 20 años revitalizar los ríos. Ello no es menor, puesto que el país es todo él un gran estuario. El transporte marítimo y fluvial aquí es importantísimo. Las autoridades locales también insisten en erigir una gran red de ferrocarril. Empresas españolas de infraestructuras, ferrocarril y astilleros tienen aquí mucho que decir. También hay mucha carencia en maquinaria y tecnología para la agricultura y la industria alimentaria. No existe una industria de transformación de productos alimentarios. Y por ello mucha producción se pierde porque no puede comercializarse.  

 

La principal relación comercial del país es con China e India. ¿Hay espacio para la tecnología española?

Hace falta tecnología industrial y en Bangladesh se valora cada vez más la tecnología y el producto europeo. Se le considera de primerísima calidad, y con un buen equilibrio entre calidad-precio. Aquí hay mucha presencia de producto de India y China y saben apreciar muy bien la diferencia, por lo que valoran el know how europeo. Hay que aprovechar esa clara preferencia, aún más cuando las empresas españolas son muy competitivas: pueden ofrecer productos y tecnología de primerísima calidad a precios más competitivos que otros países europeos. En este sentido, los bangladesíes tienen como socios más tradicionales en Europa a los británicos -eran su antigua colonia-, Alemania, Francia y quizás hasta Italia. En cambio, desconocen nuestra tecnología. Cuando resulta que la nuestra es una tecnología de altísima calidad a precios más competitivos que los de nuestros vecinos. Eso no lo saben. España no tiene todavía una imagen de país en Bangladesh, que hay que trabajar y construir a fondo. Debemos explicar que las empresas españolas son punteras en muchas cosas: tecnología puntera, trenes de alta velocidad, tecnología puntera… 

 

¿Existe también algún plan para desarrollar estos sectores?

La administración desea que las empresas extranjeras vengan con su tecnología y desarrollen esos sectores. También los de sanidad y hospitales. Crece a gran ritmo una gran conciencia ambiental entre los jóvenes, y hay terreno también para las energías limpias, así como la gestión del agua, saneamiento y residuos. Bangladesh es un país lleno de agua, pero mal gestionada, muy contaminado y afectado por desastres naturales.  Del mismo modo hay que trabajar en la contaminación del aire -la capital Dhaka, con una población de 26 millones de personas, es de las que cuenta con mayor polución- y la gestión de las ciudades.  

 

¿Y cómo es hacer negocios en Bangladesh?

La realidad también es que el entorno de negocios en el país es muy complicado, con graves problemas de corrupción e inseguridad política. Las empresas deben tener perseverancia, no asustarse y sobre todo contar con un agente local que navegue bien por dentro de la administración, y sepa a qué puerta hay que llamar. Eso es esencial. 

 

La importación desde Bangladesh está libre de aranceles. ¿Por qué no al revés?

Bangladesh, como país en desarrollo, es el más beneficiado por la Unión Europea a través de la cláusula EVA (Everything But Arms) que beneficia a todas las importaciones excepto armas, libres de cuotas y aranceles. En cambio, el país impone altos aranceles a nuestras exportaciones. El país cuenta con un sistema fiscal muy deficiente, la población apenas paga impuestos, y por ello los ingresos fiscales son muy bajos. Su forma de obtener ingresos es gravando las importaciones. 

 

Debido a su presencia como diplomático en diversos países, conoce bien Asia. ¿Cómo ve en general la relación entre España y el gran continente?

Asia no es el futuro, es el presente. Cuenta con gran diversidad de economías que están en pleno crecimiento, con una sociedad muy activa, clases dirigentes muy conectadas con el poder local y también a nivel internacional. Se trata de un área de grandes oportunidades para la presencia española. Y no sólo en temas empresariales. También en el aspecto cultural y en la enseñanza. Podemos aportar muchísimo en Universidades y educación, así como dar a conocer nuestra lengua, cuyo uso es muy importante en el mundo.

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