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Entrevista al embajador de España en Indonesia: "El empresariado no está prestando la atención que merece Indonesia ni Asia"
5 de mayo de 2021

Indonesia es uno de los países más poblados del mundo, con 270 millones de personas y una clase media altamente consumidora. Entrevistamos al embajador de España en Indonesia, José María Matres Manso, también representante ante Timor Oriental y la ASEAN, que nos explica que el Gobierno indonesio, encabezado por el presidente Joko Widodo (más conocido como Jokowi), popular por batir récords en obras de infraestructura, está invirtiendo muchísimo en su desarrollo. Ello abre a las empresas españolas un sinfín de oportunidades que se están claramente desaprovechando, debido a la falta de apuesta de las empresas españolas por Asia. Accedemos al embajador gracias al encuentro que ha organizado el CEI International Affairs sobre las oportunidades para invertir y exportar en el país. Con una larga trayectoria, Matres Manso, que ha estado nueve años en China, conoce muy bien la importancia de respetar el modo de hacer negocios en el continente asiático para establecer una relación fructífera y duradera. Indonesia no es una excepción, por lo que el embajador nos explica los tres factores importantísimos a seguir para una empresa que empieza en este mercado.

 

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¿Qué interés radica en Indonesia?

Indonesia es el mayor archipiélago del mundo, con más de 17.500 islas. Es un país inmenso, con 270 millones de población, y una clase media de 70 millones de personas. Está calificado por el Banco Mundial como país emergente de renta media-alta, con una renta per cápita de 4.000 dólares americanos. Estamos en el segundo mandato presidencial de Jokowi, y su objetivo principal es hacer de Indonesia un país moderno. Sus planes son muy ambiciosos. Su meta de aquí a 2045 es que Indonesia se convierta en un país avanzado, con una renta per cápita de 25.000 dólares. El país tiene en frente una gran visión de futuro.

 

¿Su amplia clase media es su motor?

Se trata de una clase media con ingresos y hábitos de consumo muy muy superiores a los de occidente. Los milennials indonesios son muy exigentes en sus hábitos de consumo: buscan calidad, productos que satisfagan bien sus necesidades y gastan dinero. De hecho, la demanda tiene una estructura dual: existe esta clase media con unos gustos muy definidos y sofisticados, y otro sector formado por una minoría con un altísimo poder adquisitivo. Se trata de los indonesios de etnia china, los que controlan las finanzas de indonesia, y con hábitos de consumo totalmente occidentalizados. Esta minoría china también consume muchísimo, como muestra la enorme cantidad de tiendas de lujo, de moda y accesorios que encontramos.

 

Pese a la amplia demanda, a la práctica Indonesia parece un mercado muy lejano para España: importamos diez veces más de Indonesia de lo que exportamos, que es muy poco. ¿A qué se debe este gran desequilibrio en la relación comercial?

Sí, hay un enorme desequilibrio. Estoy en mi quinto año en este país y veo cómo las oportunidades son espectaculares. Desgraciadamente en la mentalidad empresarial española, y también en la política, parece un país muy lejano. En 2020 exportamos 348 millones de euros a Indonesia, básicamente en maquinaria agrícola e industrial (12% del total). Las importaciones procedentes del país fueron por valor de 1.762 millones de euros. Sobre todo importamos aceites grasos y vegetales, ya que el aceite de palma se utiliza como biocombustible en España. Hay un desequilibrio gigantesco. En 2019 realizamos 1,4 millones de euros de inversiones, una cifra insignificante comparada con la de otros países europeos. Por su parte, las inversiones de Indonesia no llegaron a 0,5 millones de euros. Tenemos que cambiar esto.

 

¿Por qué esta falta de interés en Indonesia?

Es cierto que viajar supone un mínimo de 16 horas de avión, y que existe la barrera del idioma que dificulta la penetración en el mercado. El mercado indonesio es complejo, el entramado es a veces opaco y farragoso. Pero no debe de servir de excusa. El problema es que tenemos otras zonas prioritarias como Europa, América Latina, Norteamérica… Pero a Asia, con algunas excepciones (China, Corea, Japón, Vietnam, Singapur), no le prestamos la atención que se merece. El potencial es enorme, pero hay que concienciar a nuestro empresariado de que debe arriesgarse, debe interiorizar el hecho de que Indonesia es la cuarta economía de Asia. Asia es uno de los motores económicos más dinámicos del mundo, e Indonesia es la principal economía en el seno de la Asean. Indonesia es miembro de pleno derecho del G20 y España no, sólo es invitado permanente. No estamos hablando de cualquier país, es un país muy importante. España y el empresariado, y tengo quejas también a nuestros dirigentes políticos,  todavía no son capaces de salir de determinada órbita geográfica y aventurarse a otra órbita más lejana, donde las oportunidades son impresionantes.

 

¿En qué sectores se encuentran estas oportunidades?

Existen muchas áreas en las que nuestras empresas son enormemente competitivas y tendrían grandes oportunidades de inversión en Indonesia. Pero antes de detallarlas, me gustaría dar tres consejos a la planificación de una eventual presencia o inversión española en Indonesia. Y son muy importantes:

 

En primer lugar, hay que tener una presencia. En Asia, las relaciones personales son básicas. No puedes planificar una inversión y venir a vender productos si no has establecido previamente relaciones personales con tu contraparte, que debes mantener y cultivar. Asimismo, hay que tener en cuenta un principio que para Asia es fundamental: la fórmula win-win. Cuando haces una transacción comercial o una inversión, ambas partes tienen que tener un resultado satisfactorio. Los indonesios son tremendamente proteccionistas cuando se habla de inversiones en el país y de transacciones comerciales. El continente ofrece oportunidades en todo, pero no se pueden hacer negocios a 15.000 kilómetros de distancia.

 

¿Esto significa tener que implantarse, tener filial comercial o productiva en el territorio?

No necesariamente. Sería lo ideal, pero la fase inicial de establecimiento en Indonesia exige un desembolso económico importante y las pequeñas y medianas empresas no tienen el músculo financiero de una gran compañía. Sin embargo, sí pueden hacer viajes, videoconferencias con un seguimiento de sus contactos, que hay que mantener regularmente. La presencia y el conocimiento personal es muy importante.

 

Mi segundo consejo: tener paciencia. Son los mercados más difíciles los que mayores beneficios aportan a medio y largo plazo. Hablo por experiencia. He pasado nueve años destinado a la República Popular China, conozco muy bien el mercado chino y los sacrificios inmensos de nuestras empresas para establecerse en el país, sobre todo en la primera época, a principios de la década de los 80. Todas aquellas empresas españolas que tuvieron paciencia, debidamente asesoradas, están obteniendo beneficios importantísimos en el coloso asiático. Lo  mismo pasará en Indonesia. No se puede pretender venir y poner una pica en Flandes. Tampoco llegar, hacer un negocio y volver. Los indonesios lo captan inmediatamente. Valoran a las personas que vienen con la intención de hacer negocios serios con voluntad de permanencia.

 

¿Y el tercer consejo?

Es esencial tener un socio local viable. Este es el requisito más importante de lograr. Puedes tener tu mejor voluntad al llegar a un mercado que no conoces, y te pueden dar gato por liebre. Puedes acabar con un socio local que crees que es serio, honrado y trabajador, pero luego resulta no serlo. Forma parte del riesgo empresarial, pero la embajada de España cuenta con una oficina comercial muy competente y profesional que asesora a las empresas que quieren establecerse y realizar operaciones con Indonesia. Les hablamos del mercado, de qué socios son recomendables y cuáles no lo son, el perfil de un buen socio… No podemos garantizar quien es fiable, pero por los perfiles que disponemos sí podemos decir quiénes son socios serios y responsables. Así que tener presencia, paciencia y un buen partner local  son los tres factores importantísimos para una empresa que empieza en el mercado indonesio.

 

¿En qué campos están las grandes oportunidades?

Los campos son numerosísimos, porque tenemos la suerte de que contamos con empresas muy competitivas en muchos sectores. En el plan de desarrollo del país que ha proyectado el presidente Jokowi para su segundo mandato, de 2020 a 2024, hay 223 proyectos considerados como estratégicos a nivel nacional, de los cuales 37 son prioritarios. Para poner en marcha estos proyectos de infraestructuras  ha calculado un presupuesto de casi 380.000 millones de euros. Los sectores son precisamente aquellos en los que las empresas españolas tienen larga experiencia:

 

-Agua y saneamiento: tenemos empresas muy capaces de presentarse a una licitación para este tipo de proyectos.

-Refinería de petróleo y gas: tenemos a Repsol, Técnicas Reunidas… que son empresas tractoras, lo que significa una ventana de oportunidades para demostrar que España puede hacerlo bien. Pero lamentablemente nuestra presencia no está afincada como lo están otros países europeos como Francia, Alemania, Italia o Reino Unido.

-Carreteras y puentes, transporte público, electricidad… Una de las metas es electrificar en 10 años electrificar la totalidad del archipiélago, lo que es un reto importantísimo.

-Puertos marítimos y transporte ferroviario, dos campos en los que somos muy competentes.

-Tecnología de la información

 

Las oportunidades para nuestras empresas son impresionantes, pero no solo eso: también existe el proyecto ya presentado por el presidente de erigir una nueva capital. El Gobierno de Indonesia ha aprobado cambiar la capital de Yakarta a la isla de Borneo, en Kalimantan, con 156.000 hectáreas vírgenes a desarrollar y todo lo que ello implica: construcción de infraestructuras, desarrollo del área metropolitana

 

También hay otro proyecto en marcha: la construcción de 15 zonas económicas especiales. Nueve áreas industriales y seis de turismo, en los que se quiere erigir 10 nuevos Bali, el punto de referencia del turismo internacional. El presidente quiere que, como Bali, haya otros nueve destinos turísticos prioritarios en el gran archipiélago. España es sede de la Organización Mundial del Turismo y nos apoyamos en esta industria, somos expertos en agestión turística, hotelera, gastronómica…

 

Pero hay asimismo otros sectores donde somos muy competitivos: en las ciudades inteligentes. Les podemos ayudar en sus ciudades, energías renovables.. Siemens Gamesa construyó el primer parque eólico al sur de Indonesia, en Sulawesi. Podemos proporcionarles equipamiento de hospitales, comercio electrónico, todo lo que rodea el halal… Indonesia es  un país de mayoría musulmana y da mucha importancia al halal, por lo que hay una enorme industria a desarrollar a su alrededor (turismo, cosmética halal, etc...).

Las empresas, convenientemente guiadas y asesoradas, pueden venir sin dudarlo a Indonesia.

 

La nueva capital costará cerca de 466 billones de rupias (29.330 millones de euros), el 19% de los cuales provendrá de las arcas públicas y el resto de inversores. Debía empezar a erigirse a finales de 2020, pero la pandemia ha entorpecido los planes. ¿Cómo está afectando la pandemia a Indonesia? ¿Afectará a su crecimiento?

El proyecto presidencial de la nueva capital en Balikpapan sigue en marcha por el Ejecutivo de Jokowi, aunque va con retraso debido a la pandemia (se esperaba que se iniciase a finales de 2020). El proyecto, que ya estaba previsto en el Programa Nacional de Desarrollo a Medio Plazo 2020-24 (RPJMN 2020-24), recientemente se ha incluido en la lista de proyectos prioritarios del Gobierno para 2021. Además, se ha vinculado al programa nacional de vacunación para garantizar que su desarrollo sea seguro.

 

De acuerdo con el plan original, a partir de este año 2021 se iniciará la fase de construcción de infraestructuras (gestión de agua y residuos, energía, transporte, sanitarias, etc.), previa a la de desarrollo de áreas metropolitanas, y que se espera que finalice en 2030. Esta fase incluye numerosos y cuantiosos proyectos que se licitarán por paquetes sectoriales, en los que podrán participar empresas extranjeras. Además, ante la insuficiencia de fondos públicos para financiar la totalidad de estos proyectos (especialmente tras las medidas adoptadas por el Gobierno para enfrentar el COVID-19), muchos de ellos se ofertarán en forma de partenariados público-privados (proyectos PPP), en los que la financiación privada será fundamental.

 

Respecto a los efectos de la pandemia sobre el crecimiento económico: antes del COVID-19, el crecimiento económico de Indonesia se había mantenido estable en torno al 5% (desde 2014 hasta 2019). Desde febrero 2020, Indonesia ha sufrido el impacto del COVID-19 en las principales macromagnitudes, si bien la situación macroeconómica del país sigue siendo favorable, especialmente si la comparamos con muchos países europeos. Según las proyecciones del FMI, la caída del PIB ha sido del -1,9% en 2020.  La ágil respuesta del gobierno en política monetaria y fiscal ha permitido suavizar la caída del PIB en 2020 y para 2021 se espera una recuperación económica rápida y en forma de "V" simétrica, con un crecimiento estimado de 4,8%.

 

¿El acuerdo comercial con la UE podría acercar Europa a Indonesia?

Se han celebrado diez rondas del Comprehensive Economic Agreement negociando entre Indonesia y la Unión Europea, y en unos meses se celebrará la undécima. Es un acuerdo que lamentablemente está lastrado por el irritante entre las dos pares del aceite de palma. La Unión Europea, en su espíritu de proteger el medio ambiente y garantizar para nuestras generaciones futuras la calidad de vida, adoptó la segunda directiva centrada en los aceites vegetales que tienen mayor impacto negativo medioambiental. A partir de los análisis científicos, se ha identificado el de palma entre los aceites vegetales que más perjudica al medio ambiente. Ello es debido a la enorme deforestación y emisión de carbono por la quema de grandes superficies de terrenos, especialmente en las islas de Sumatra y Kalimantan, para dedicarlas a la plantación de palmeras que dan base al aceite de palma, y que la UE considera intolerable. Lógicamente, cada país defiende sus intereses, y los indonesios tienen en estos momentos un consumo importante de biocombustible para reducir su importación de otros países, y recurren al aceite de palma. Hay entre 12 y 14 millones de personas que trabajan en el sector, mayoritariamente pequeños y medianos agricultores. Eso supone un problema social importante. Este irritante está lastrando el acuerdo.

 

¿Se prevén avances? ¿En qué dirección?

Las negociaciones del CEPA UE-Indonesia se han retomado recientemente (10ª ronda de negociaciones en febrero/marzo 2021). Esto ha sido posible gracias a la creación de un Grupo de Trabajo conjunto UE-ASEAN sobre aceite de palma, que permitirá a los países afectados debatir este asunto por separado y que la mencionada problemática no impida avanzar en los demás capítulos del acuerdo. El CEPA es un Acuerdo de Libre Comercio de contenido amplio, que se espera que incluya capítulos no solo en materia de comercio de bienes y servicios, sino también en facilitación y protección de la inversión, mejora de acceso a mercados, barreras arancelarias y no arancelarias, OTC (obstáculos técnicos al comercio), desarrollo sostenible y compras públicas, entre otros aspectos.

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