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Turquía: luces y sombras

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Hablar sobre oportunidades comerciales en Turquía no es algo sencillo, ya que abundan tanto los indicadores positivos como los que cubren las expectativas de futuro tras una nube oscura.

Por: Susana Gonzalez Ruiz

Desde el intento fallido de golpe de Estado, la economía se ha ralentizado notablemente, sometida a tensiones políticas y fiscales, y dando lugar a un crecimiento algo volátil que ha desconcertado a los inversores. La escalada de la inflación también ha impactado negativamente en la demanda interna.

En el segundo trimestre de 2019, el crecimiento del PIB superó las expectativas del mercado y la actividad económica creció. Con la aplicación de las medidas macroeconómicas recientes, unas mejores condiciones financieras, se espera un crecimiento positivo del PIB, pese a una previsión de crecimiento del -2,5% para 2019.

Los nuevos pedidos volvieron a crecer en septiembre, representando la primera expansión desde hace año y medio. Se observan señales de mejoría en las condiciones del mercado que ha animado a algunas empresas a incrementar su producción. A pesar de esto, los fabricantes continúan reticentes a acumular existencias. Si la actual trayectoria continúa, las señales indican que en el último cuarto de 2019 podríamos ver asentarse el crecimiento.

Por otro lado, Turquía es un país en rápido crecimiento con un mercado de 80 millones de habitantes y una creciente clase media. Se espera que sea una de las principales economías para 2023 y es la puerta de entrada a los mercados de Asia Central, el Cáucaso y Oriente Medio.

En el Índice de amec de prospectiva de mercados, la mejor puntuación de Turquía se obtiene en entorno comercial. Es una economía abierta al exterior e integrada en las cadenas globales. Se necesita un promedio de 6 días para abrir un negocio y cuenta con prácticas de negocios modernas. La unión aduanera con la UE ofrece oportunidades significativas a las empresas españolas.

Por sectores, las mayores oportunidades se encuentran en la automoción, grupos electrógenos de energía eólica, productos químicos y plásticos. El Gobierno turco también ha emprendido una serie de proyectos de infraestructura que, hasta hace poco, habían presentado oportunidades sustanciales para las empresas extranjeras en prácticamente cualquier sector. Sin embargo, tras la desaceleración en la economía en 2018, Turquía podría necesitar varios años para recuperarse por completo.

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