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La red española de Oficinas Comerciales y Centros de Negocios

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La red de Oficinas Comerciales define con bastante precisión las prioridades de la política comercial exterior. En teoría debería reflejar las tendencias del comercio exterior. En realidad es así en lo esencial, pero  siempre se puede concretar más. Conviene distinguir entre las tendencias actuales del comercio exterior y las líneas potenciales más a largo plazo.

Este es un breve análisis centrado en la utilidad de las Oficinas para el mundo de la exportación de bienes de equipo y productos industriales, y en general, teniendo en cuenta la exportación. Pero las Oficinas tienen objetivos más complejos, que van desde la captación de inversiones y la información sobre la viabilidad de la inversión in situ a los temas más generales de seguimiento de las políticas económicas de los países, en especial de la política comercial, del mundo de los servicios, los intereses geoestratégicos, y en general las necesidades de información y contacto entre gobiernos y sus administraciones económicas y comerciales.

Ello configura una red en el caso español:  existen Oficinas con marcado carácter bilateral y sentido político, que van desde oficinas en las capitales de los principales países industriales a las de países con escasa apertura comercial y con fuerte regulación ante la actuación externa, regulación que debe seguirse de manera sistemática. Oficinas con carácter multilateral frente a organismos de ese estilo,  carácter que puede ser exclusivo o fundamental en algunos casos y en otros puede ser un complemento de la actividad comercial y bilateral.

La oficinas “puramente” comerciales pueden tener dos formatos bien distintos:  el de oficina propiamente dicha, con sus servicios funcionalmente dependientes de ICEX, o bien estar completadas por la existencia de un Centro de Negocios al servicio directo de las empresas que quieren penetrar en un mercado determinado.

Téngase presente que una Oficina comercial es un componente del Servicio Exterior y que el Jefe de la Misión es siempre en última instancia el Embajador. El Consejero Económico y Comercial, funcionario en principio del cuerpo de técnicos comerciales y economistas del estado, depende por lo tanto de su administración de origen, la Secretaría de Estado de Comercio, del brazo ejecutivo de esta en materia de promoción, información, formación e inversiones, que es el ICEX, y de su jefe sobre el terreno, que es el Embajador.

En algunos países la figura del Embajador resulta muy importante dado el juego que hay que llevar a cabo ante el Gobierno local, pero también ante grandes empresas del país o de España, que consideran que su intermediario es el Embajador como máximo representante de España.

También en algunos países están presentes otros componentes de la Embajada, como puede ser la Oficina o el Consejero de Agricultura, o de Hacienda, o la red de Turismo.

Sólo un conocimiento profesional y al día de ese entramado de redes puede dar una cierta valoración de la red exterior de España.

Pero el tema no acaba ahí, porque en virtud de las competencias sustantivas transferidas a la Comunidades Autónomas y aplicación desde hace años de la llamada doctrina italiana, las Comunidades pueden disponer de Oficinas en el exterior.

Estas también son de diversos tipos por su función:

1.- dedicadas a las relaciones ante otras administraciones, como es el caso de las que se ocupan por ejemplo de seguir las políticas europeas en las materias transferidas; y

2.- las que tienen una prevalente función comercial.

3.- En algún caso también hay oficinas de comunidades que ejercen una función vicariana  o de diplomacia pública, por ejemplo ante el electorado de origen de determinada comunidad en determinado país.

4.-O bien de promoción política e institucional. Una de las características de estas oficinas reside en su bajo coste, pues incluso jurídicamente puede tratarse de despachos privados habilitados para esas funciones y tienen en general problemas con el estatuto laboral y profesional. Por supuesto no les corresponde estatus diplomático. Pero existen casos de otros países en que ese estatus diplomático está asumido. Dos países disponen de redes exteriores  múltiples con cierta naturalidad, como son Canadá y Bélgica.

Una vez establecida la riqueza de los casos posibles y que solo externamente se pueden asimilar a una misma categoría, la de oficinas comerciales, vamos a entrar en el caso concreto de las oficinas comerciales dedicadas principalmente a promoción comercial.

Para ello describiremos los diferentes modelos adoptados por distintos países para llevar a cabo esa función. En efecto, se puede hablar de modelos de red única, de doble red y de red subordinada.

El caso de red única es el más antiguo, pero también lo es de casos como el español, que ha llegado más tarde que otros países a la promoción comercial exterior. Se basa en Oficinas gubernamentales adscritas a las embajadas situadas o no en la capital de un país y con jurisdicción sobre todo o parte de un país, o sobre varios países.  En ese modelo, que continúa siendo con variantes el español, la Oficina es dirigida por funcionarios adscritos a la Embajada y con estatuto diplomático. Esos funcionarios de carrera dan garantía de profesionalidad y seriedad al trabajo de la oficina, lo cual es una garantía para el empresario. Pero por su misma naturaleza poseen cierta rigidez inherente a la complicada tramitación de su apertura y mantenimiento. Por su propio estatus y coste de mantenimiento, una vez abiertas en un país cuesta pensar que se cierren con facilidad aunque  la evolución del comercio por volumen o por sus formas lo aconsejara.

En efecto, aunque el volumen del tráfico comercial pueda haber aumentado mucho, las facilidades de las relaciones internacionales y la misma evolución del tipo de comercio podrían desaconsejar el mantenimiento de la Oficina comercial. Ese sería el caso de las oficinas situadas en países comunitarios o de países desarrollados en los que las trabas comerciales y la obtención de información sobre el mercado permiten en la mayoría de los casos actuar directamente a las empresas sin necesidad de consulta alguna con la Oficina. Pero están ahí.

Forman lo que se ha venido en llamar en el argot del servicio exterior el circuito Revlon al que aspira acceder todo técnico comercial, todo diplomático que se precie: comodidad del destino en materia de instalación y de seguridad, facilidad de comunicaciones con España,  perfecto para la educación de los hijos, plataforma perfecta para saltar a otros cargos, bien de regreso al país, bien en los organismos internacionales,  o para  pasar al sector privado, etc.

Pero no podemos obviar el aumento de funciones de esas oficinas en relación con los temas no directamente empresariales en un momento de interdependencia (o dependencia) de España con respecto a esos países. La Oficina en Berlín seguro que tiene un trabajo permanente de seguimiento de las administraciones alemanas y radicadas en Alemania. No todo se agota con las reuniones presenciales o por vidoeconferencia entre responsables.

Una vez expuestas todas estas salvedades vamos a exponer en breve filigrana los otros dos casos más frecuentes y en que por la división de funciones se puede apreciar mejor si un país determinado está promoviendo adecuadamente a sus industrias.

El modelo de doble red, desarrollado por ejemplo por Italia distingue claramente entre red de oficinas o consejerías con carácter diplomático y red de oficinas y representaciones del Istituto per il Commercio Estero (ICE), modelo por cierto de nuestro ICEX. El modelo de doble red sin embargo, acaba revertiendo formalmente en red única con centros especializados, puesto que en muchos países la apertura de oficinas fuere de la capital está condicionada a su adscripción al correspondiente consulado. Este es el caso, por ejemplo, de la oficinas del ICE en China.

Como veremos España llegó muy tarde al establecimiento de servicios especializados de promoción exterior, por lo que era lógico que no se estableciese una doble red.

Otro sistema es el de red formalmente externa. Nos referimos al caso de Austria, cuyas consejerías se llaman Cámaras de Comercio Austríacas. Tienen funciones muy parecidas a las de las Oficinas comerciales, incluido el estatuto jurídico de los jefes de oficina.

Muchos países disponen de redes de Cámaras de Comercio bliaterales. En el caso español en ocasiones han precedido a la existencia de oficina comercial. En otras han doblado o duplicado las funciones de la oficina. Las Cámaras españolas estaban  tuteladas por la administración y fueron durante una época un eficaz instrumento de proyección, incluso en países muy próximos. Continúan las Cámaras bilaterales apoyando al comercio exterior y las inversiones.

Existe actualmente una red de Cámaras presente en 31 países. Pero están concentradas en Iberoamérica, solo 3 están en África (dos en Marruecos y una en Sudáfrica) y en Asia solo están presentes en China y Filipinas. Tampoco existen en los países europeos fuera de Francia, Gran Bretaña, Alemania , Bélgica, Portugal y Reino Unido. Por ello no pueden tomarse de ejemplo de la línea de reforma de la localización de oficinas comerciales. En muchos casos está supeditada su existencia a razones históricas.

El retraso en la creación de una institución especializada en la promoción exterior se debe a razones de distinta índole, no siendo ajeno a él el propio aislamiento económico, político y en materia de organización administrativa que sufrió España durante años. Sólo en 1962 se empieza a plantear la creación de un Instituto para el estudio, promoción y desarrollo de los productos españoles. Ya entonces existían el Centro Nac ional del Comercio Exterior en Francia, el Istituto per il Commercio estero en Italia, el Export Council for  Europea n Western Hemisphere Council en Reino Unido,  y entidades similares en Suecia, Suiza, Finlandia, Estados Unidos, Japón, Unión Sudafricana  y Australia. Fue el anteproyecto de INCE, que no se creó. Luego se creó el CEDIN y después el INFE, precedente directo del ICEX, inicialmente centrado como el CEDIN en temas de información comercial, sin competencias en promoción.

En el interín, FOCOEX y el Banco Exterior de España desarrollaron funciones que finalmente recayeron en gran parte en el ICEX. FOCOEX respondía a una filosofía de comercio de Estado, útil para ciertos países, aunque al final acabó siendo un agregador. El Banco Exterior fue privatizado.

El ICEX, sucesor del INFE, ya se orientó entonces  a la información, promoción e inversiones y con estrecha vinculación con la red de Oficinas Comerciales a la que nutre de personal especializado bajo la dirección del Jefe de Oficina, técnico comercial del Estado que a menudo tiene amplia experiencia por su presencia, bien en los servicios centrales del ICEX o del Ministerio, bien en la red territorial.

Estos técnicos comerciales del Estado (técnicos comerciales y economistas del Estado, propiamente) obtienen la plaza por concurso de méritos y escalafón, pero cuando se avecinan cambios importantes en la administración o inmediatamente después de ellos, este criterio se ve interrumpido por motivos políticos. Además, la demanda de presencia en instituciones internacionales multilaterales contribuye también a desviar los mejores efectivos hacia destinos centrados en los países más desarrollados de Europa (Londres, París, Ginebra) y Estados Unidos.

Alguien incluso podría creer que la nula o baja visibilidad del comercio exterior en el nombre del Ministerio titular de la responsabilidad contrasta con la importancia que formalmente se le atribuye a la exportación. Y esto sucede ahora y ha sucedido de manera casi sistemática a lo largo de la existencia de la Secretaría de Estado de Comercio (o de Comercio exterior)

Mientras tanto la red exterior de los países de nuestro entorno económico ha ido adaptándose a las nuevas circunstancias. Si tomamos el ejemplo de un país con el que se nos ha comparado a menudo, Canadá, vemos cómo su red exterior es importante en África. Se puede atribuir al importante peso de las empresas mineras. Canadá dispone de servicio comercial en Abidjan, Accra, Addis-Abeba, Dakar, Dar-es-Salaam, Johannesburg, Harare, Luanda, Nairobi y Ouagadougou. En otros casos se puede explicar por la Commonwealth, como las tres oficinas de Australia

Pero en otros países en expansión Canadá dispone de una red muy amplia, ocho localizaciones en la India, trece en China, cinco en Japón.

Si escogemos un competidor internacional más próximo como es el caso de Francia vemos que dispone que la nueva organización sucesora de Ubifrance, Business France, dispone de 6 oficinas en China (siete si incluímos Hong-kong), cuatro en India, 3 en Rusia. En los dos casos, Canadá y Francia, vemos que buscan oportunidades en las “nuevas” grandes ciudades chinas como Chongqing.

 

Antoni Montserrat
Técnico comercial y economista del Estado, jubilado.
miembro del Consejo Asesor de amec

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