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El Oso ruso ruge de nuevo

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Si bien gran parte del foco informativo proveniente de la Federación Rusa en los últimos años ha tenido origen en cuestiones políticas,  desde hace unos meses buena parte de las empresas exportadoras europeas y también españolas están centrando de nuevo  su atención en el mercado ruso por las oportunidades comerciales que están volviendo a florecer.

En efecto, tras dos ejercicios (2015-16) caracterizados por crecimientos  negativos,  la economía rusa comenzó a mostrar signos de recuperación ya a mediados del 2017, recuperación que además vino en gran medida vino apoyada en una notable reactivación de la actividad industrial.

Evidentemente, estamos todavía lejos del escenario de principios de la década del 2000 en el que la economía rusa crecía en porcentajes del 6/8 % anual, pero más allá cualquier duda todas las previsiones económicas apuntalan un crecimiento confirmado en este año 2018.

Así, en su última revisión, la agencia Estándar & Poors ha mejorado su clasificación del riesgo ruso de BBB- a BB+ incluyéndola de nuevo en la categoría de económica susceptible de inversión.

Puede verse por tanto, como a pesar de un entorno global todavía poco estable, e influenciado recientemente por la posible apertura de guerras comerciales entre China y EEUU, las previsiones a corto sobre el desarrollo económico de Rusia son positivas

En este sentido, y a pesar de ciertos problemas  que todavía subyacen, lo cierto es que los índices generales de Rusia (desempleo reducido, baja inflación, etc) se alejan progresivamente de su status de país en vías de desarrollo y cada vez se asemejan más a los de las economías desarrolladas.

Ahora bien, para que esta todavía incipiente recuperación se consolide y cree tendencia, el gobierno ruso deberá ser capaz de acometer ciertas reformas estructurales fundamentales para el futuro a medio plazo del país y sobre todo lograr que la economía rusa sea menos dependiente de la exportación de hidrocarburos y gas.

Este nuevo crecimiento económico ha venido además acompañada de una recuperación del equilibrio entre el rublo y el euro lo cual ha tenido un efecto inmediato sobre la capacidad de las empresas rusas de importar nuevamente productos europeos.  Numerosas empresas europeas y también españolas han podido comprobar con agrado que proyectos y pedidos que habían estado paralizados se han reactivado recientemente. En términos porcentuales, ya en el primer trimestre del 2017 el total de operaciones entre la UE y Rusia crecieron un 26% frente al mismo periodo del año anterior.

Desde el punto de vista del exportador español, Rusia se debe seguir viendo como un destino de alto potencial  tanto por su tamaño  (mayor país de Europa en población) como por el grado de desarrollo de muchos de sus sectores económicos, que están lejos de la madurez.

Igualmente, no podemos olvidar que gran parte del desarrollo y consumo habido en el país desde los años 90 se ha concentrado principalmente en la parte europea de Rusia, lo que se traduce en la existencia de una parte muy importante del país que todavía se tiene que incorporar al carro del desarrollo.  Es lo que se viene conociendo desde hace tiempo como la revolución de las regiones.  Hablamos de 10/ 12 ciudades con poblaciones superiores al millón de personas, y cuya capacidad de consumo irá aumentando en los próximos años.

Gigantes como Inditex lo saben muy bien, y han comenzado ya su desembarco en estos nuevos focos de interés.

A la hora de hablar de sectores de interés para los asociados de AMEC el abanico de oportunidades actuales en Rusia es amplio. Partiríamos por un lado de la elementos de construcción y equipamientos para viviendas, infraestructuras de transporte,  maquinaria y bienes de equipo para diferentes industrias (oil& gas, automoción, siderurgia, madera, minería, textil, embalaje, celulosa, etc.) y con un acento destacado en la industria de transformación agroalimentaria, sector al cual el estado ruso está dedicando un esfuerzo especial a fin de reducir la dependencia del exterior.

Por otro lado y dejando de lado la actividad más industrial, son importantes sectores como el Health (médico y farmacéutico) y el cosmético, en los cuales Rusia es un gran importador.  Igualmente está siendo notable la presencia de exportación española en el sector primario (maquinaria agrícola, equipamientos para ganadería, fertilizantes, etc.).

No podemos dejar de mencionar igualmente un sector de gran desarrollo en el mercado ruso, como es el retail o gran distribución y directamente relacionado con esto el campo de los productos agroalimentarios, en el cual a pesar de las prohibiciones actuales siguen existiendo importantes oportunidades.

Por último,  queremos hacer un hincapié especial en una cuestión capital a nuestro juicio, y es que el importador ruso cada vez busca más productos y equipos con un valor añadido o con un componente tecnológico o de innovación mayor, y este es un factor que debe ser tenido muy en cuenta por el exportador que deseé trabajar con éxito en el mercado ruso.

 

Por Karlos Landeta
Socio de Inverest Consultores.
Delegados de amec en Rusia y países CIS

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